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www.jaguar.org.br | Edición 36 | Enero 2010
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Jaguares en el Parque Nacional Tortuguero, Costa Rica
Por David Aneurin Jones y Sara Calcadas, Global Vision International (GVI) Costa Rica costarica@gvi.co.uk |
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En el Parque Nacional Tortuguero (PNT), en la costa del Caribe de Costa Rica, dos especies carismáticas amenazadas de extinción están en un conflicto fatal.
Tortuguero, afamado por las tortugas marinas de las cuales deriva su nombre, tiene una larga historia de estudios que se remontan al trabajo de Archie Carr en la década de 1950. El área abarca sensacionales bosques lluviosos tropicales y ríos y uno de los mayores lugares para reproducción en el mundo de las amenazadas tortugas marinas verdes. Casi dos tercios del PNT se extienden en el Mar Caribe; una medida diseñada para combatir la caza ilegal y prácticas imprudentes de pesca, que se cree resultan cada año en la muerte de miles de tortugas marinas.
A inicios de la década de 1980, fueron reportados dos casos de jaguares predando tortugas marinas, y permanecieron como los únicos registros por una década. Cuando, en 1997, la Corporación de Conservación del Caribe (CCC), reportó cuatro tortugas predadas por jaguares, fueron grandes noticias. En los años iguientes el fenómeno fue registrado en cada reporte estacional producido por la CCC. En 2002, el Ministerio del Ambiente de Costa Rica emprendió un estudio de esta predación, el cual en 2003 fue descontinuado debido a la falta de recursos. No fue hasta la llegada de investigadores y voluntarios en la forma de GVI Costa Rica en 2005 que el estudio fue retomado una vez más. Aunque trabajos previos habían resaltado la ocurrencia de este fenómeno, carecían de consistencia en métodos y esfuerzos necesarios para la comparación entre años. |
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| Midiendo a una tortuga predada por un jaguar en la playa del Parque Nacional Tortuguero. Por David Aneurin Jones, GVI Costa Rica. |
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| Tortuga predada en la playa. Por David Aneurin Jones, GVI Costa Rica. |
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GVI Costa Rica también ha estado investigando varias de las teorías de la fuerza conductora atrás de esta mudanza. La predación está aumentando rápidamente – de 74 individuos registrados en el primer año, para 166 en 200. Hasta ahora esto no parece estar relacionado con la disponibilidad de tortugas ni con la de las presas más tradicionales, o el comportamiento aprendido de unos cuantos individuos. Junto con el aumento en la predación, la presencia de jaguares en la playa se ha vuelto cada vez más común fuera de las estaciones de anidamiento.
El PNT es la extensión sureste del bosque que decrece en área mientras aumenta en protección; desde la Reserva Biológica Indio-Maiz, a través del Refugio de Vida Silvestre Barra del Colorado dentro del Parque Nacional. Niveles pasmantes de protección pueden haber resultado en canalizar a especies hacia el relativo cielo del Parque. Excepto por un tenue corredor dentro del refugio al norte, el Parque Nacional está rodeado por tierras agrícolas o mar. Desafortunadamente, mientras el uso de la tierra cambia alrededor de las áreas protegidas y el hábitat vital continúa a desaparecer, un conflicto tal vez inevitable y sin precedentes ha surgido, el cual resalta las limitaciones de áreas protegidas en aislamiento. Los jaguares parecen haber incorporado la única área no disturbada disponible en sus territorios, la playa. El resto puede ser asustadoramente simple.Los felinos son cazadores oportunistas y conocidos por "sobre cazar" sus recursos y este gato es el mayor de las Américas y, proporcionalmente a su masa, el felino mas fuerte del mundo. Ellos recorren la playa diariamente y en la mitad del año encuentran a una especie adaptada para los océanos y carente de toda protección contra grandes predadores terrestres.
Lea más en: http://gvicostarica.blogspot.com o contacte a costarica@gviworld.com
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Áreas Comunitarias Protegidas y la Conservación del Jaguar en el Sureste de México
Por Joseph Figel, Departamento de Estudios Ambientales, Florida International University, Miami, USA jfige001@fiu.edu |
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| La Chinantla. Por Joe Figel. |
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| Jaguar registrado por una trampa fotográfica en Chinantla. Por Joe Figel. |
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“El clima y la vegetación han ejercido un efecto predominante en la vida de los nativos, lo cual es real en casi cualquier otra tribu en México. Los Chinantec están unidos profundamente con sus alrededores, luchando por su propia existencia, y combatiendo no a un adversario humano, sino a un bosque salvaje cuya fuerza es continuamente fortalecida por las lluvias casi incesantes.”
Fueron estas las palabras del intrépido explorador Bernard Becan en su libro Los Chinantec y su Hábitat relatando su expedición de 1938 a través de una parte de la Sierra Juárez de Oaxaca conocida como La Chinantla. Bevan registró notas antropológicas y escribió una rigorosa descripción general de la región. Pero fue su mención de “tigres”¹ que captó mi interés. Esto hizo que me decidiera para la realización de mi tesis de maestría en la conservación de jaguares en áreas comunitarias conservadas (CCAs), la cual completé en la Florida International University en 2008 bajo la supervisión de mis supervisores David Bray y Elvira Duran.
Luego de llegar al campamento, no demoró mucho en darme cuenta cuan poco había cambiado en 70 años desde la expedición de Bevan |
La Chinantla ha permanecido como uno de esos pocos lugares salvajes en el mundo donde el hábitat natural está intacto y costumbres antiguas están congeladas en el tiempo. La región no tuvo ninguna carretera hasta 2003, sumada a caminos de agua innavegables y como pude aprender después, selvas casi impenetrables. Las pendientes abruptas y la abundante precipitación (> 5,000 mm/año) están hechas para condiciones arduas de trekking. Claramente, la Chinantla no era exactamente un lugar ideal para investigaciones con trampas fotográficas, las cuales junto con la realización de entrevistas irían a ser la mayor parte de mi trabajo de campo para la tesis. Esto no iría a ser como saltar en la parte trasera de una 4x4 o flotar en un rio sinuoso para revisar una estación de trampas fotográficas. Todo podía ser hecho a pié. La primera estación de trampas fotográficas no produjo ninguna foto de jaguar. Estaba desanimado y me preguntaba si aún quedaban jaguares en aquellos escarpados bosques montañosos. Inclusive le sugerí al Dr. Bray que las Chimalapas – una auténtica unidad de conservación de jaguares localizada 200 km al sureste – podría ser un mejor lugar para estudiar jaguares. El Dr. Bray me recordó que el tráfico sin ley de las drogas y los violentos conflictos por la posesión de tierras podrían convertir esa movida en algo muy diferente. La Chinantla iría a permanecer como mi lugar de campo. Para el final del estudio encontramos jaguares en La Chinantla aunque en una baja densidad (menos de 2 individuos /100 km²). Pero lo que es importante en notar es que el trampeo fotográfico fue realizado en tierras comunitarias en un área de estudios donde seis comunidades habían colocado en conjunto 26,720 hectáreas bajo protección como ACCs, con certificación de la Comisión Nacional de Áreas Protegidas Naturales de México (CONANP). Desde 2003, el CONANP ha reconocido 34 ACC en México; de estas 34, 13 están en comunidades indígenas y 12 de ellas están en Oaxaca.
Con 56-62% de sus bosques bajo propiedad comunal y 11.5% de sus tierras ya designadas como reservas, la conservación del jaguar en México debe ir más allá de las fronteras de las reservas de biósfera y parques nacionales. Nuestro estudio en La Chinantla mostró que las ACCs tienen potencial para proteger a jaguares pero más trabajo es necesario para que las comunidades rurales puedan ser aliados para la conservación de los jaguares en vez de una amenaza.
¹ Los primeros exploradores se referían a los jaguares comúnmente como tigres.
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El día 20 de setiembre de 2007, cuando realizaba el monitoreo de los grupos de lobos de rio en el Río Vermelho, en el Pantanal del Estado de Mato Grosso, Brasil, me encontré con una pareja de jaguares en comportamiento de cortejo. Durante 28 minutos filmé el comportamiento de la pareja, que parecía no importarse con mi presencia. No obstante, durante la observación, repentinamente surgió un curioso lobo de río, que encaró y bufó para el jaguar macho. El macho, parado sobre un árbol caído, intercambió miradas con el lobo de río, que salió rápidamente del local. Hay relatos no confirmados de predación de lobos de río por parte de jaguares, no obstante parece que cuando encuentros como este acontecen, ambas especies se respetan y se evitan.
Por Caroline Leuchtenberger caroleucht@gmail.com
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