Durante el evento fueron definidas metas y acciones para componer el Plan Nacional de Acción del Jaguar y un mapa de las áreas prioritarias para su conservación, en preparación por el ICMBio para estar listo a mediados de 2010. Más de 200 acciones fueron propuestas, siendo priorizadas 10 de ellas para cada bioma del territorio nacional, lo que resultó en un cuadro total de 50 acciones prioritarias para la conservación del jaguar.
Los debates siguieron seis líneas temáticas que enfatizaron las Políticas Públicas, la Caza, los Conflictos, la Educación y Comunicación, Investigación, Pérdida y Fragmentación de Habitats. Asociado a este estudio, fueron generados modelos estadísticos poblacionales y de disponibilidad de hábitat.
Según Rogério Cunha de Paula – Jefe Sustituto del CENAP – estos análisis podrán direccionar esfuerzos de emergencia hacia las áreas donde el jaguar tiene una mayor posibilidad de desaparición en corto y medio plazo. Para el biólogo, el noreste brasileño que tiene hoy 250 individuos, corre el riesgo de no tener más al jaguar en un plazo de 60 años, por causa de la persecución por causa de ataques al ganado y por la transformación de hábitats naturales. “Una solución para este problema es trabajar en la creación de nuevas Unidades de Conservación y corredores de conexión entre las ya existentes que permitan la comunicación entre las poblaciones aisladas”, apunta Rogério.
Estado de Amenaza
También fue definido el estado de amenaza de la especie para cada bioma, utilizando los criterios de la IUCN. A pesar del jaguar ser observado más abundantemente en el Pantanal y en la Amazonía, resultando en un estado de “Casi Amenazada”, la situación en los otros biomas brasileños es crítica. Se definió que la especie se encuentra en el estado de “Vulnerable” en el Cerrado, “Amenazada” en el Bosque Atlántico y “Críticamente Amenazada” en la Caatinga.
El jaguar es el mayor felino de las Américas y viene sufriendo en las últimas décadas una reducción drástica de sus poblaciones y consecuentemente la desaparición de varias áreas donde antes ocurría. La especie figura entre las listas de especies amenazadas estaduales, nacionales y a nivel mundial. En el Brasil es listada como Vulnerable y sigue en un declive extremo en la mayor parte del territorio nacional.
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